jueves 6 de octubre de 2011

CXLII




Ella me llega como lluvia detenida
y abre mis ojos y una flor que aún quedaba,
al parecer, tras mis cínicos labios.



lunes 26 de septiembre de 2011

CXLI





Ella nació despacio,
como el musgo y las nubes,
y la sombra tardía
que íntegra la envolvió...
presagiaba mis manos.

sábado 3 de septiembre de 2011

CXL




Sólo acierto a decirle
las palabras más dulces
cuando muerdo su boca...


viernes 2 de septiembre de 2011

CXXXIX


Si yo supiera jurar...

miércoles 10 de agosto de 2011

CXXXVIII


Tu silencio sabe a tierra
recién labrada,
donde sembrarás los besos
que no me dabas.


lunes 25 de julio de 2011

CXXXVII




Leo con sus dedos,
miro con sus labios,
toco con sus ojos,
y, siempre que puedo,
respiro con su corazón.

miércoles 20 de julio de 2011

CXXXVI


Cuando queda, dormida,
a merced de mis ojos,
amo la suma íntegra
de sus imperfecciones.


domingo 17 de julio de 2011

CXXXV



Tanto amor esparcido en su cabello,
tantos besos en la línea de su boca,
tanta magia en su piel invulnerable,
tanto amparo en sus manos y en su seno...

sábado 9 de julio de 2011

CXXXIV



Hoy no tengo palabras.
Creí que llegarían
hablándome de ti,
como hacen siempre,
y que tal vez algunas,
las más dulces y bellas,
tal vez, digo, quedaran
aquí por algún tiempo.
Pero no tengo palabras...


jueves 16 de junio de 2011

CXXXIII



Hoy consigno, con minuciosidad de orfebre,
los mil ángulos que anudan su presencia
a la esquina del aire que respiro.


lunes 13 de junio de 2011

CXXXII




Sí: a veces también yo te miro de reojo

y sospecho que vives al margen de mis besos,

que hurtas largos minutos a mi afán de caricias

y que existes incluso cuando ya no te veo.

viernes 10 de junio de 2011

CXXXI



Yo he cogido estas flores. Las maté para ti,
y ya lucen, inútiles,
en un vaso con agua,
mientras lo miran todo como miran los muertos.
No sé si eran hermosas,
pero ahora lo son por nosotros...

miércoles 1 de diciembre de 2010

CXXX



Y vendrán los poemas esta noche

a mancharnos la boca de luz malva,

y nos caerán encima como lluvia,

como gotas de lluvia nos caerán

y serán fértiles, criarán raíces

y hablarán, como siempre, de su boca.



lunes 15 de noviembre de 2010

CXXIX



Ahora sé que mi risa sigue atada

a la trama de tu risa con un hilo,

el mismo hilo tenue y misterioso

que conecta al océano con el fruto.



martes 9 de noviembre de 2010

CXXVIII



Copio con mano atenta las palabras

que tú amaste y tu boca repetía

con la terca insistencia del oleaje:

zozobra, algarabía, barlovento,

sílabas que tus labios dibujaban

con festones dorados, en relieve,

y devienen conjuro enamorado:

púrpura, baldaquino, Samarcanda,

inauditos presentes que colgabas

de tu boca para saciar mi sed

reiterada de enigmas y quimeras:

Heliogábalo, azabache, tamarindo,

como heridas abiertas en la página

que sangraran bellezas y misterios

sobre mi verde soledad mezquina:

mandrágora, estandarte, vituperio.

Hoy vuelven, todas huéspedes amables,

para poblar de besos mis recuerdos

y el margen de los libros que leímos:

patibulario, pérgola, nostalgia...


jueves 4 de noviembre de 2010

CXXVII



Ella desmonta los pálidos sofismas del olvido

y coloca en mis párpados la luz que me alimenta,

la luz que me redime de un vértigo de nombres,

de un tumulto de cosas inútiles y oscuras

que, al cabo de las horas, nunca me dicen nada,

y nada solucionan, pues ninguna la toca,

ninguna la define con hambre suficiente,

ni explica su semblante, ni su carne revela.



sábado 30 de octubre de 2010

CXXVI


El regreso se hizo en mí

religión, feroz idolatría,

y yo fui su oficiante más ferviente,

ungido por la flor de tu saliva,

devoto de tus besos

convertidos en dogmas milenarios.



lunes 18 de octubre de 2010

CXXV



Hoy,

mientras esa nube de tristeza

se hace cargo de sus ojos,

voy a asomarme al mundo

para ver lo que ofrece y exige,

porque ella no es todo, claro,

aunque perfecto lo resuma.



CXXIV




Recuerdo los días ásperos, la rabia

ardiendo en tus pupilas, ultrajadas

por la vileza impune y excesiva,

manchadas de atropellos y desmanes.

¡Cómo amaba la furia de tu boca

desbordada, sañuda, vengativa!

¡Cómo esperaba, amor, que denigraras

todo lo ajeno a mí, todo lo ausente!



viernes 15 de octubre de 2010

CXXIII



Cuando no estoy con ella, siembro de improcedencias

el ámbito que habito, soy un náufrago tosco

que busca torpemente refugio en la memoria,

un náufrago desnudo, resignado y atónito

que construye sus balsas a golpe de recuerdos

y salva los escollos remando de perfil.