lunes 18 de octubre de 2010

CXXIV




Recuerdo los días ásperos, la rabia

ardiendo en tus pupilas, ultrajadas

por la vileza impune y excesiva,

manchadas de atropellos y desmanes.

¡Cómo amaba la furia de tu boca

desbordada, sañuda, vengativa!

¡Cómo esperaba, amor, que denigraras

todo lo ajeno a mí, todo lo ausente!



3 comentarios:

MAMI dijo...

Como es el amor, amamos hasta lo más malvado y feo de una persona.

ybris dijo...

Días ásperos que se recuerdan por el gesto de rechazo a lo ajeno de la boca amada.

Abrazos.
(Se me iban acumulando tus poemas. Ya me he puesto al día. Da gusto leerte)

Anónimo dijo...

Verbos de des-atinos; recordar, amar, esperar....habrá que utilizar otros tiempos pretéritos para seguir escupiendo un "terno" perfecto y creer que puede nombrarnos.
A mi entender, no lo hará.

Olimpia.