sábado 30 de octubre de 2010

CXXVI


El regreso se hizo en mí

religión, feroz idolatría,

y yo fui su oficiante más ferviente,

ungido por la flor de tu saliva,

devoto de tus besos

convertidos en dogmas milenarios.



3 comentarios:

ybris dijo...

Excelente religión, con frecuencia, el regreso.
Sobre todo cuando consta de dogmas como besos.

MAMI dijo...

Adepta soy.

Simplemente Olimpia. dijo...

...ocurre, cierto.
Qué imposible se hace creer a "pié juntillas" cuando nos hemos ido...qué fácil tomar hábitos de huída.

Olimpia.