
Ella desmonta los pálidos sofismas del olvido
y coloca en mis párpados la luz que me alimenta,
la luz que me redime de un vértigo de nombres,
de un tumulto de cosas inútiles y oscuras
que, al cabo de las horas, nunca me dicen nada,
y nada solucionan, pues ninguna la toca,
ninguna la define con hambre suficiente,
ni explica su semblante, ni su carne revela.
2 comentarios:
En un solo día nos asaltan pensamientos y preocupaciones inútiles, tanto que da asco como nos dejamos arrastrar por ellos, cuando lo verdaderamente importante es el AMOR.
Ella, te deja marcadas las muñecas para que puedas drenarte sus abismos....ocurre que a pesar del tiempo no puedes más que seguir cayéndo-te.
Parece contradictoria, pero esta realidad que escribes, siempre la limita.
Olimpia.
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